Cuando Davie llegó al Hospital Pediátrico San Damián de Haití, se encontraba gravemente enfermo. Lo que al principio parecía una enfermedad común se había convertido en algo mucho más grave.
Solo tenía 11 años y ya había sufrido una pérdida muy dolorosa. Tras la muerte de su madre, Davie y su hermana se vieron obligados a valerse por sí mismos. Cuando enfermó, al principio sus síntomas parecían controlables. Pero a medida que su estado empeoraba, quedó claro que necesitaba una atención médica que su familia no podía proporcionarle por sí sola.
Sin acceso a una atención especializada, la enfermedad de Davie podría haber tenido un desenlace muy diferente. En cambio, llegó al Hospital Pediátrico St. Damien, uno de los pocos centros de Haití equipados para atender a niños con enfermedades graves.
En el St. Damien, los médicos detectaron rápidamente la gravedad del estado de Davie. Se le había acumulado líquido alrededor del corazón, lo que ponía en peligro su vida. Necesitaba una intervención inmediata.
El equipo médico realizó dos intervenciones quirúrgicas para extraer el líquido y estabilizarlo. Fue un proceso complejo que exigió destreza, coordinación y capacidad de reacción rápida.
«Podría haber muerto», reflexiona Davie. «Pero me diagnosticaron y me trataron».
Su supervivencia demuestra lo que una atención especializada y oportuna puede lograr para los niños de Haití.
La recuperación trajo consigo nuevos retos, pero también le permitió a Davie comprender mejor lo que significa el apoyo.
En los años siguientes, atravesó momentos de incertidumbre y dificultades. Sin embargo, encontró fuerzas en la fe, la perseverancia y las relaciones que surgieron gracias al cariño que recibió.
Para Davie, St. Damien se convirtió en algo más que un hospital. Se convirtió en un lugar donde se sentía comprendido, apoyado y conectado con personas que seguían preocupándose por él.
«Cuando digo que San Damián es mi familia, no es porque me hayan dado a luz», afirma. «La familia se basa en el amor y la compasión».
Ese sentimiento de pertenencia contribuyó a forjar la persona que es hoy. Davie habla ahora de San Damián con gratitud, no solo porque le salvó la vida, sino porque la atención que recibió le dio la oportunidad de seguir adelante.
«Gracias a la generosidad de muchas personas, sobreviví», afirma. «Ahora ayudo a los demás».
La historia de Davie refleja la realidad a la que se enfrentan muchos niños en Haití cuando les sobreviene una enfermedad grave. El acceso a la atención médica especializada es limitado, y los retrasos pueden acarrear graves consecuencias.
En el Hospital Pediátrico St. Damien, los niños reciben atención cuando más la necesitan. Para Davie, ese acceso cambió el rumbo de su vida.
A través de «Hearts for Haiti», tu apoyo constante contribuye a que St. Damien pueda seguir prestando asistencia a los niños y a las madres de alto riesgo que dependen del hospital.
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